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Historia de terror femenina: El secuestro del saco negro

Hace tiempo, hace mucho tiempo, conocí a un tipo, buena onda y todo. El punto es que a este amigo (por una extraña razón) le gustaba yo. En ese entonces yo tenía novio, ya saben, la etapa perfecta y feliz de cualquier noviazgo donde solo tienes ojos para tu chico/chica.
Al pasar el tiempo, mi relación terminó. Este tipo se enteró y estuvo insistiendo de nuevo, así que, con despecho, acepté salir con él. Tenía la falsa idea de que quizás podríamos salir y yo dejaría de estar tan triste, pero no funcionó, él de alguna manera quería que pensara como él, al ver esto hablé con el chico, le dije que no, que lo había intentado pero no estaba lista para andar con nadie. Quedamos como amigos y sin problemas. Sin embargo, él insistía, y de plano me hartó, mandaba mensajes a todas horas, me marcaba ebrio, me seguía, se convirtió en una especie de pesadilla, no era ni mi novio y me hacía escenitas de celos o cuestionaba lo que hacía, me sentí perseguida por un buen tiempo. Luego de ignorarlo un …

Enredadera

Es que no sé si se trata de una maldición. Tengo un don especial para complicarme la existencia y meterme en cada problema, mi vida es digna para una serie tragicómica, porque nada tiene un sentido, es como si me empeñara en buscar situaciones incómodas, peligrosas, extrañas.
Por un lado se argumenta que le tengo miedo al compromiso, que me da miedo tener una relación... a ver, no, es que a lo que le tengo pavor es a que me rompan el corazón, por eso prefiero protegerme con mi escudo invisible que cada que me veo en peligro de sentir algo especial me lanza señales de humo para que me vaya por la tangente en la primer oportunidad, así escapo de mi misma y no me enredo más.
Luego, lo más importante: mi carrera. Claro, esta vez no he flaqueado y he tomado con seriedad las cosas respecto a terminar. No abandonaré el barco de nuevo, soy una escapista profesional, pero esta vez es más importante mi futuro y mis sueños. Un toque de madurez le hace falta a mi vida, un freno que me mantenga con l…

Piloto automático

Entre panorámicas de la ciudad y litros de café, siento que no me he esforzado por nada. Tal vez no me explico, a lo que voy es a que me dejo llevar por la corriente, opté por no insistir en nada, solo hago lo que surja, paso los días trabajando en una u otra cosa, hago lo que me corresponde, pero ya sin el ímpetu sediento de comerme cada pedazo de oportunidad.
No se trata de estar confundida, es claro que me siento de nuevo en el confort del piloto automático, no me he arriesgado en nada, ni el aspecto amoroso (ese menos que en cualquier otro, por el clásico pánico). Sé que escudarse no ayuda, pero por ahora no hay más crisis, solo esa calma que busqué durante un tiempo.
Por supuesto, de vez en cuando me resulta deprimente mi soledad, pero al final dicen que la paciencia es una virtud, ya vendrá mi momento. Obvio, no quiere decir que no haga nada más, la cuestión es que me limito a mi desarrollo y hacer lo correcto sin saltarme un solo paso, así, disfrutando con calma. 
Entre las ve…