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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Y como dijo el Juanga: No tengo dinero, ni nada que dar

La rachita sigue, aún busco un trabajo que se asemeje a lo que estudié o por lo menos tenga algo que ver con mi experiencia, hasta el momento las entrevistas realizadas son del tipo ''Cumples con el perfil que buscamos, nos interesa tenerte en el equipo pero tenemos otras entrevistas, te llamaremos si resultas elegida para el puesto'', y así, creo que mejor me voy de cajera al calimax (esperen, ahí ya me dijeron que gracias, ellos me llaman) o a una maquila, es que de plano todo lo veo en ceros. No puedo ni salir a seguir buscando porque al no tener un trabajo, obvio no tengo dinero para pasajes e impresiones de mi cv o solicitudes de empleo; aunque todos los días envío mi cv por mail a distintas empresas, a ver si tengo suerte. Apenas me llamaron, una entrevista telefónica, pero necesitaban que la persona para el puesto tuviera auto y licencia, pues no tengo ni carro y mucho menos licencia, así que valió, en otra, ocupaban que tuviera tres años de experiencia, cuando…

De cuando era puberta

Me acuerdo que en la adolescencia tuve unos gustos medio campechanos y bastante variados. Cuando tenía 12 fue que todo comenzó a joderse, las cosas iban cambiando y yo seguía con apariencia digna del parvulario, empezaba a tener gustos interesantes aunque nada vergonzoso porque mi canción favorita era Cosas Imposibles de Gustavo Cerati. Hasta ahí iba bien, en general era pop y rock en español. Cuando entré a la secu definitivamente valió, porque me empecé a juntar con niñas mas pendejas que su servidora en aquél entonces: niñas pobres que quieren ser fresas. Recuerden que allá por el 2003- 2004 las telenovelas juveniles y Paris Hilton eran la sensación, y sí, todas queríamos ser como Paris, solo que sin el dinero ni la cabellera rubia ni el cuerpo. Las típicas chamacas que hacen todo lo que las amiguitas hacen, el rollo es que antecito de entrar a la prepa se me pasó un poco eso de los gustos medio fresas, me aplaqué. Y señoras y señores: mi transformación, pasé de ser un intento de …

Ansiedad, ¿cuándo será el final?

En tantas ocasiones he mencionado que mi terapia para calmar los ataque de ansiedad y depresión ha sido escribir o caminar. Ahora acabo de pasar un ataque de ansiedad, pero no como los anteriores sino uno más intenso. A muchos no les importará pero escribir me ayuda a tranquilizarme y espero que alguien en la misma situación se sienta comprendido si llegase a leer estas líneas. El día estuvo tranquilo, no hice mucho, estuve en casa redactando un poco y terminando pendientes. Pero desde temprano la sensación de inseguridad que me es tan familiar inundó mi calma: presión en el pecho, manos heladas y mareo, falta de aire, incomodidad. Despues tuve un pequeño episodio de paranoia pero lo calmé con un té caliente; por desgracia eso no fue suficiente y se prolongó la agónica situación para hace un momento tener un gran ataque desesperado: una combinación de miedo, paranoia, tristeza, enojo, ansiedad... Estuve un rato tomando el aire y escuchando música pero mis manos seguían temblando como…